Mientras me muestro en contra del descenso de las comisiones a pagar por los comercios, por las razones que explique antes, y porque la solución para reducir ese coste le supone al comercio saber conciliar en la operación el banco adquirente con el banco emisor, no entiendo que me cobren por sacar dinero de un cajero.
Vale cuando la operación es de crédito, y entra en juego un dinero a cuenta que el banco te adelanta, pero que lo hagan en una operación de débito, donde estoy sacando mi dinero de mi cuenta, no tiene por donde cogerse. Así, desde marzo, los usuarios que utilicen la tarjeta de débito en los cajeros de la red a la que pertenece su entidad pagan de media un 4,5% ó 0,69 euros por cada operación, tres céntimos más que 2007. Y ni cuento si la tarjeta pertenece a otra red distinta, ahí los 2 euros como mínimo no te los quita nadie.
No me vale que exista un coste de mantenimiento del cajero porque en el fondo son los propios bancos los que incitan a que saquemos dinero de allí. Mientras en ventanilla, sólo cuesta tiempo de espera, que habría que mirar cuanto repercute económicamente, en el cajero sí supone un coste real. En el fondo, uno empieza a pensar que el banco lo que quiere es que no llevemos dinero encima y que todos los pagos que se realicen sean con tarjeta. Lo entiendo, pero no a base de evitar un pago a quien de verdad les mantiene el día a día de su negocio: el cliente de la calle.
Vía | El Mundo