Según dicho artículo los caprichos que suelen abundar son las vacaciones exclusivas (con lo que cuestan se podrían comprar un apartamento céntrico en cualquier ciudad de España), la tecnología (como por ejemplo cubrir una pared entera con pantallas de plasma para jugar a la Wii) y la seguridad (gases lacrimógenos en tu casa pulsando un botón).
También siguen siendo caprichos muy habituales los clásicos: joyas, moda y coches. Pero estos caprichos me parecen más aburridos, la verdad...
Vía | Vanitatis