Las empresas del sector demandan una norma estatal o incluso europea, ya que en un Internet global es muy difícil poner limitaciones regionales. Y la licencia que va a otorgar la Comunidad de Madrid no permitirá que se pueda jugar fuera de la Comunidad. Es decir, las empresas tienen que comprobar de alguna forma (no es nada fácil), si el cliente está en la Comunidad de Madrid o no.
Además, se teme que todas las Comunidades saquen sus propias normas, con lo que una empresa tendría que obtener 17 licencias para operar en toda España, así como una infinidad de ellas si quieren operar en toda Europa y todos los países tienen normativas regionales. Desde luego si Europa quiere convertirse en el paraíso del juego, como se pretende después de que EEUU se mostara contrario a este tipo de negocios, hay que simplificar las cosas.
Vía | El País