En el primer trimestre del año Alemania creció un 0,5%, por encima de las previsiones que apuntaban a un 0,3%. En términos interanuales esto significa que Alemania está creciendo a un 3,6%. Una cifra nada desdeñable, sobretodo porque la tendencia es a acelerarse. Una buena noticia para los europeos, ya que los países del entorno pueden tener un efecto contagio. Aunque esto da margen al BCE para que siga subiendo los tipos de interés, puesto que mientras los crecimientos no se resientan no habrá críticas muy serias a su labor.
Vía | El Economista