La recaudación del impuesto de sociedades se dispara. Podemos dar por concluida la crisis de 2007

La recaudación del impuesto de sociedades se dispara. Podemos dar por concluida la crisis de 2007
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Durante años, la economía española ha estado marcada por las consecuencias de la gran crisis financiera de 2007. Una recesión que afectó al empleo, al consumo, a la inversión y, por supuesto, a la capacidad recaudatoria del Estado.

Sin embargo, los datos más recientes de la Agencia Tributaria apuntan a un giro de guion significativo: la recaudación por el impuesto de sociedades ha alcanzado niveles no vistos desde antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Con un ingreso récord en este tributo durante el último ejercicio fiscal, muchos se preguntan si, finalmente, podemos dar por superada aquella crisis que condicionó toda una generación de políticas económicas. La recuperación de los beneficios empresariales y el aumento del tipo efectivo están detrás de esta subida histórica en la recaudación.

Las empresas vuelven a generar beneficios a niveles precrisis

Según los datos recogidos por la Agencia Tributaria, la recaudación por el impuesto de sociedades se disparó hasta los 52.000 millones de euros en 2024, lo que supone no solo un incremento respecto al año anterior, sino también la cifra más alta desde 2007.

Este salto no es producto de un cambio puntual, sino la consecuencia directa de una recuperación sostenida de los beneficios empresariales en la mayoría de los sectores clave de la economía.

Empresas del IBEX 35, pero también muchas medianas y grandes compañías de sectores como la energía, la banca, la construcción o la tecnología, han registrado incrementos importantes en su resultado neto. Esta mejora en la rentabilidad ha derivado en un mayor aporte fiscal al Estado, especialmente después de que en los últimos años se hayan ajustado las deducciones y se haya elevado el tipo mínimo efectivo.

El papel del tipo efectivo y la fiscalidad más exigente

Uno de los factores que explican este crecimiento de la recaudación no es solo que las empresas ganen más, sino que pagan proporcionalmente más por esos beneficios. En los últimos años, el Gobierno ha impulsado reformas orientadas a mejorar la equidad del sistema fiscal y reducir los márgenes de optimización agresiva por parte de grandes corporaciones.

El tipo efectivo, es decir, lo que realmente se paga sobre el beneficio obtenido, ha subido en comparación con periodos anteriores, situándose por encima del 10% en muchos casos. Esta política ha permitido al Estado captar más ingresos sin necesidad de aumentar los tipos nominales, simplemente limitando beneficios fiscales y cerrando vías de elusión que fueron frecuentes durante la década posterior a la crisis.

¿Podemos dar por concluida la crisis de 2007?

La pregunta no es fácil de responder. La crisis de 2007 no fue solo una recesión más:marcó el comienzo de una etapa de ajuste económico severo, pérdida de empleo estructural, desequilibrios financieros y un aumento significativo del endeudamiento público. Medir la salida definitiva de esa crisis implica observar si los indicadores estructurales han regresado a niveles previos, y si el crecimiento actual es sostenible.

En este sentido, la vuelta a cifras de recaudación similares a las de 2007 en el impuesto de sociedades es un indicio claro de que la economía ha recobrado parte de su vigor. Las empresas han vuelto a generar beneficios sólidos, el Estado recauda más y el sistema fiscal parece haber ganado en eficiencia.

Todo esto permite sostener que, al menos desde una perspectiva macroeconómica, España ha dejado atrás los peores efectos de la crisis.

Comparaciones con el periodo de la burbuja

Hay quienes matizan que la comparación con 2007 puede resultar engañosa, ya que en aquel entonces los beneficios estaban inflados por una actividad económica basada en la construcción descontrolada, el crédito barato y una expansión artificial del sector inmobiliario.

La recaudación por sociedades era alta, pero también lo era el riesgo sistémico que terminó derivando en una crisis profunda.

La situación actual es distinta. Aunque la economía global enfrenta nuevos desafíos, desde la transición energética hasta la digitalización o las tensiones geopolíticas, el crecimiento de los beneficios empresariales parece tener una base más sólida y diversificada.

No depende de un solo sector, sino de una economía algo más equilibrada, apoyada en la exportación, la inversión tecnológica y la consolidación de sectores estratégicos.

La recaudación como reflejo de una economía más madura

La mejora de la recaudación no solo es un alivio para las cuentas públicas, sino también una señal de madurez del tejido empresarial español. Tras años de reformas, fusiones, innovación y adaptación, las empresas han logrado no solo sobrevivir, sino mejorar su eficiencia y rentabilidad. Esto se traduce en una mayor contribución fiscal que, a su vez, permite al Estado recuperar parte del terreno perdido durante la década de ajuste.

El dato también tiene una lectura política importante. Una mayor recaudación permite aumentar el margen de maniobra presupuestarioen áreas como sanidad, educación, transición ecológica o infraestructuras, sin recurrir a un mayor endeudamiento o ajustes impopulares.

Y todo ello con un sistema fiscal más justo, donde el peso no recae exclusivamente en los trabajadores por cuenta ajena o los pequeños autónomos.

Pero claro, aún hay retos para consolidar esta recuperación

Si bien la tendencia es positiva, el reto ahora es consolidarla. El escenario económico internacional es incierto, y las empresas españolas no están aisladas de los riesgos globales.

La inflación, la subida de tipos de interés, la inestabilidad política y las nuevas regulaciones europeas son factores que pueden afectar a los márgenes empresariales y, en consecuencia, a la recaudación fiscal.

Si 2007 fue el año que marcó el inicio de una etapa de crisis y austeridad, 2024 podría ser el año que confirme que, al fin, ese ciclo ha llegado a su fin. 17 años después, la economía ha cambiado, las empresas también, y el Estado ha logrado, al menos en este indicador clave, recuperar el terreno perdido.

Imagen: Wikipedia, Pixabay

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