
El jugoso Consejo de Ministros de hoy ha materializado el tijeretazo y la rebaja efectiva de las nóminas de los funcionarios, a la par que ha aprobado una asignación financiera pública de 64,5 millones de euros a favor de la ONCE para absorber las pérdidas derivadas del ejercicio 2008.
Esta compensación viene contemplada desde los presupuestos generales del año 2003 y se mejoró sustancialmente en en 2004 mediante el acuerdo que suscribieron el Gobierno y la ONCE en el 2004. En tiempos de recortes, este tipo de “subvenciones a ONGs” deberían ser seriamente reconsideradas.
Desde que España se ha dado cuenta que estamos en crisis y que debemos hasta de callarnos, todos los ciudadanos se plantean el destino de los fondos públicos, desde la financiación de la iglesia católica, sindicatos, partidos políticos y organizaciones empresariales entre otros muchos.
El caso de la ONCE es idéntico a todos los anteriores. tenemos una ONG que realiza una función social, indiscutible, con la mayor opacidad posible en sus cuentas, en sus inversiones patrimoniales, en sus empresas participadas y en sus órganos de gestión y dirección.
En este sentido, creo que ha llegado el momento de abrir un debate serio sobre la necesidad o no de las asignaciones públicas a las ONG y asociaciones privadas; incluyendo en el mismo lote a las que tienen la religión por bandera, a discapacitados físicos o asociaciones políticas sindicales o empresariales. No tenemos constancia del destino final de los fondos públicos ni de la diligencia fiel y escrupulosa que deben tener todos estos estamentos.
Por todo esto, o se trabaja con bolsillos de cristal en todos estos campos, extremo que no se hace, o se acabó el chollo y que cada cual se pague sus fiestas, sean políticas, empresariales, religiosas, sindicales o sociales como es el caso.
Vía | La Moncloa – Consejo de Ministros 20-05-2010
En El Blog Salmón | La ONCE ve peligrar su monopolio, Como una ola