La regulación de las nuevas empresas de transporte, ¿quién le pondrá el cascabel al gato?

La regulación de las nuevas empresas de transporte, ¿quién le pondrá el cascabel al gato?
4 comentarios
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El tiempo pasa y la regulación de la actividad de empresas como Uber se enmaraña aún más. En las últimas semanas se han conocido dos posiciones fundamentales: la de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) y la del Gobierno. La primera presenta un planteamiento llamativo, mientras que la segunda abre la puerta a que no pueda haber una posición común al trasladar la patata caliente a comunidades autónomas y ayuntamientos.

La posición que la CNMC expresó a mediados del mes de julio en un artículo en su blog oficial sorprendió. No por sus argumentos, sino porque éstos chocan con algunos de los planteamientos hechos públicos desde la esfera pública en los últimos meses.

En esa comunicación, insistía en que una "regulación innecesaria o desproporcionada perjudicaría a los consumidores y al interés general, además de suponer un obstáculo a la competencia efectiva". Su propuesta es una ausencia de regulación y en casos que no sea posible, que ésta no se haga para servir a los intereses de un colectivo concreto.

Una posición que es muy similar a la defendida por la vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes: "Estoy absolutamente indignada por la decisión de prohibir Uber en Bruselas; no responde a la necesidad de proteger a los pasajeros, sino de proteger al cartel del taxi".

De acuerdo, desde el organismo que regula la competencia en España hay luz verde o, al menos, una posición mucho más abierta. Pero, ¿y desde el Gobierno? Aquí, el Ministerio de Fomento se desentiende y asegura que estos servicios son competencia de las diecisiete comunidades autónomas o, en su defecto, de más de 8.000 ayuntamientos. Algo que si se consulta al propia web del departamento, no queda del todo claro.

Aun dando por bueno el argumento de que no es competente para regular, ese paso dado por Fomento hace que una posición fija y común respecto a este tipo de empresas sea casi una utopía. No es algo excllusivo de España, pues en Alemania las ciudades de Hamburgo y Berlín han decidido, al igual que ha ocurrido en Barcelona, cerrar la puerta a Uber.

La propia Uber reclamaba, tras las duras protestas de los taxistas en junio, un "marco legal" para continuar en España. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

En El Blog Salmón | Uber y el exceso de regulación
Imagen | alvarogalve

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Comentarios cerrados
    • interesante

      El error que veo en todo esto es que todos están analizando el fenómeno desde el punto de vista empresarial. Yo creo que la vía de entendimiento es abordarlo desde el punto de vista de los derechos del usuario.

      Pongamos el caso de un viaje cuyo coste se puede justificar por parte del viajero. Un taxista te hace una factura que sirve como justificante para que te devuelvan el importe del viaje. No tengo ni idea de lo que pasará con Uber pero dudo mucho que sirva un papel que por muy identificado que esté el conductor no permite localizar al mismo como alguien legalmente permitido para prestar servicios de transporte, ni que el pago se realice a una empresa y el justificante lo haga otro.

      Es en esos detalles en los que hay que poner el foco de atención. Todos sabemos en qué consiste el negocio y lo mínimo que hay que tener para no usarlo con gran riesgo, ya lo han comentado. Sin embargo habría que ir un poco más allá y permitir al usuario identificar a quien realmente le va a proporcionar el servicio, algo que es muy fácil para los usuarios de uber ya que usan los medios móviles. Tan fácil por ejemplo como una pegatina con un código QR. Pero ya vamos creando registros y regulaciones. Por eso pienso que cuando lo que nos interesa es la garantía de servicio es cuando surje naturalmente la regulación. No que la regulación sea el sueño húmedo de los políticos.

    • interesante

      La regulación de uber debería ser tan simple como un servicio de transporte con conductor, sin posibilidad de coger clientes por la calle. Que paguen impuestos como autónomos y un seguro de responsabilidad civil.
      Uber es un servicio de ir del punto A al B y ya está, previamente acordado.

      Pero claro, cualquier cosa que se haga perjudica al taxi.

    • Esta regulación es un marrón. Si das la razon a Uber te pones a los taxistas en contra, que son un colectivo caracterizado por sus protestas violentas. Si le das la razón a los taxistas te pones a la CNMC y a los usuarios en contra. Y como todo buen marrón, lo mejor es pasárselo a otro y lavarse las manos.

    • El sector del taxi hace mucha presión, ya acosaron en Madrid a las mototaxis y ahora saben que UBER es el final de su negocio. Si no lo es ahora lo será con el tiempo, el estado seguirá protegiendo al monopolio de los taxis por que reciben dinero de estos, sin embargo, aquí sucederá lo mismo que le pasó a Kodak con las cámaras digitales aunque los entes públicos sigan manteniendo economías deficitarias para beneficiarse unos años más.

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